23 febrero, 2018

Urología Niños

Somos especialistas en Urología Pediátrica y contamos con toda la experiencia en los diferentes tratamientos para atender a los niños. Entendemos que ellos cambian a medida que crecen y se desarrollan, y así mismo lo hacen sus necesidades.

Si su pediatra sugiere que lleve a su hijo donde un urólogo pediátrico, puede tener la certeza de que éste tendrá la más extensa gama de tratamientos posibles, el adiestramiento más integral y la más amplia experiencia con niños y en el tratamiento de enfermedades del aparato urinario de los niños.

En los niños la Urología Pediátrica es una subespecialidad medico quirúrgica que trata habitualmente malformaciones del sistema urinario y genital.

También se ocupa de enfermedades adquiridas por el niño o adolescente como el dolor testicular, incontinencia urinaria y cálculos renales.

Estas alteraciones, vistas frecuentes en nuestros niños han motivado a la constaste evolución de la urología pediatrica en los últimos años, incorporando conceptos nuevos en su tratamiento como por ejemplo la fimosis. La incorporación constante de nuevas tecnologías como el tratamiento endoscópico o mínimamente invasivo de diversas patologías han “modernizado” la especialidad y ampliado sus fronteras.

La Urología Pediátrica a diferencia de la Urología General y la cirugía pediatrica, es la sub-especialidad encargada del manejo de las enfermedades del sistema urinario y genital en los niños y niñas desde el inicio de su formación durante el embarazo, desde antes de nacer, hasta la edad de los 18 años.

Patologías

La fimosis se encuentra en todos los varones al nacer y es conocida como fimosis fisiológica (normal). Esta fimosis se caracteriza por tener el prepucio (capuchón que cubre la cabeza del pene) cerrado y la piel interna de este completamente adherida a la cabeza del pene, causando imposibilidad para la retracción del prepucio. Aunque esta fimosis es normal, se espera que durante el crecimiento vaya mejorando y la única recomendación para su manejo durante la infancia es el aseo genital diario y la retracción no forzada del prepucio. La retracción forzada o la liberación manual de las adherencias no se recomiendan en la urología actual, dado que causa dolor a estos niños, facilita las infecciones en el prepucio o balanopostitis, y facilita la formación de cicatrices en el prepucio creando una fimosis patológica (anormal).

Como se mencionó anteriormente, cuando el niño presenta dolor, molestias, infecciones y dificultad para la retracción del prepucio dado por cicatrices se conoce como fimosis patológica y requiere tratamiento tópico (con esteroides en crema) o quirúrgico (circuncisión), en caso de no tener una adecuada respuesta al manejo típico inicial.

El hidrocele es por definición la acumulación de líquido alrededor del testículo. En la gran mayoría de los niños este hidrocele se conoce como comunicante, ya que es causado por la persistencia de un conducto conocido como peritoneo-vaginal que comunica la cavidad peritoneal (donde se encuentran los intestinos) con la bolsa interna que recubre los testículos conocida como la túnica vaginalis. Esta comunicación permite que el líquido que normalmente se produce en el abdomen baje libremente al testículo causando el aumento del tamaño en el escroto (bolsa donde se encuentran los testículos). La presencia del hidrocele comunicante es completamente normal hasta la edad de dos años, ya que durante este tiempo se espera que esta comunicación se cierre progresivamente. Después de esta edad o si durante el seguimiento el niño presenta molestias asociadas con el hidrocele, la cirugía correctiva se encuentra indicada.

El testículo no descendido o criptorquidia, corresponde a aquel testículo que no se encuentra en su posición normal, que es el escroto. Esta alteración es relativamente frecuente, encontrándose en un 3% de los niños nacidos a término, pero puede aumentar a un 30% en aquellos nacidos prematuros o con bajo peso al nacer. Aquellos niños que nacen con este hallazgo tienen una alta posibilidad que los testículos descienden al escroto sin necesidad de ningún manejo durante los primeros 6 meses de vida. En la actualidad se considera que después de este tiempo si los testículos no se encuentran adecuadamente descendidos requieren de un procedimiento quirúrgico con el fin de ubicarlos en su posición correcta con el fin de disminuir el riesgo de daño en el testículo.

Se ha hablado mucho sobre el riesgo de cáncer en los niños que nacieron con testículos no descendidos. Vale la pena aclarar algunos puntos sobre esto. Lo primero es que el cáncer testicular es raro, y el hecho que exista un riesgo aumentado en estos pacientes no hace que se convierta en un cáncer común en estos pacientes. La cirugía no disminuye el riesgo de desarrollar un cáncer, pero facilita la detección temprana ya que ubica el testículo en una posición donde se puede examinar fácilmente. Finalmente la mejor recomendación que se le puede dar a los jóvenes con o sin una historia de testículos no descendidos es el de realizar el autoexamen testicular, con el fin de ayudar a detectar de forma temprana el cancer de testículo. Hay que recordar que el riesgo más alto de desarrollar estos tumores es durante los 15 a los 30 años de vida.

Es una alteración congénita (se produce durante el desarrollo del feto) del pene que afecta en 1 de cada 200 a 300 niños. Se caracteriza por tener una apertura anormal del orificio del pene hacia la parte de abajo o ventral, creando una desviación del chorro urinario. A su vez presenta una curvatura ventral anormal y una alteración de la piel que cubre la cabeza del pene dando una imagen de capucha. Esta alteración se presenta en un espectro, por lo que los niños con estas alteraciones no son todos iguales, y la severidad varía dependiendo de qué tan lejos de la cabeza del pene se encuentre la apertura del orificio urinario. No todos los pacientes con hipospadias requieren manejo con cirugía, ya que mucho de ellos presentan un defecto muy leve que no afecta la función del pene. Si el chorro de la orina se encuentra anormalmente desviado y no permite orinar con normalidad, o la curvatura del pene es muy pronunciada, el único manejo disponible en la actualidad es la cirugía.

Las personas que presentan hipospadias no tienen ninguna alteración de su fertilidad, a menos que esta se encuentra asociado a una enfermedad en donde también se afecten sus testículos.

Las curvaturas peneanas en niños son una alteración congénita, en la que hay un desarrollo anormal de una parte del pene, haciendo que el crecimiento de este no sea homogéneo. Las curvaturas muchas veces no se observan durante la infancia temprana, ya que estas se ven más fácilmente con las erecciones. No todas las curvaturas requieren de cirugía para corregirlas, sólo aquellas en las que por su severidad pueden causar dificultad o molestias durante las relaciones sexuales.

Procedimientos

La circuncisión es una cirugía que consiste en retirar la piel que recubre la cabeza del pene o el prepucio. Existen dos razones principales para realizar este procedimiento. El primero es por razones personales, culturales o religioso, por ejemplo en los judíos o musulmanes, y en casos culturales como los estadounidenses. Esta cirugía se realiza por decisión de los padres y no corresponde a una indicación médica, ya que estamos hablando de un niño sano.

La segunda razón, es en la cual se encuentra médicamente indicada. Estas indicaciones médicas son variables e incluyen: niños con fimosis patológicas, en las cuales el prepucio presenta cambios de cicatrización y no permite la adecuada retracción de este; las infecciones del prepucio o balanitis recurrentes, o en aquellos niños en los que la fimosis no mejoró durante la infancia (alrededor de los 8 años de edad), con el fin de evitar complicaciones durante la pubertad.

Esta cirugía es ambulatoria, es decir los niños se van a la casa el mismo día de la cirugía. El dolor después de cirugía es fácilmente controlado en niños, y generalmente presentan una inflamación normal que disminuye progresivamente después de dos semanas del procedimiento. Se recomienda utilizar ungüentos, tipo vaselina, para mantener hidratada la cabeza del pene, lo cual mejora las molestias después de circuncisión.

Esta cirugía como su nombre lo indica está diseñada para reparar las hipospadias. Existe una gran cantidad de procedimientos descritos para la corrección de estas hipospadias, pero todas ellas deben cumplir unos objetivos con el fin de: primero mejorar la curvatura o anulación del pene, segundo llevar el orificio urinario a la punta del pene (su sitio normal), tres y no menos importante lograr todo lo anterior con un adecuado resultado cosmético. Es muy importante recordar que si bien esta cirugía está diseñada para mejorar la función del pene, nunca se debe comprometer los adecuados resultados cosméticos, ya que está muy bien demostrado que esto causa efectos psicológicos negativos en el paciente.

Por lo general este procedimiento es ambulatorio, y sólo en casos en los que requieran una cirugía más extensa recomiendo una noche de observación en el hospital. La gran mayoría de veces requiere de uso de sonda por el pene para drenar la orina por unos 5 a 7 días, con el propósito de disminuir los riesgos asociados a la operación. Esta cirugía puede realizarse a cualquier edad, pero se recomienda idealmente hacerla entre los 6 a 12 meses de vida ya que a esta edad se tiene un muy buen proceso de cicatrización, el niño no tendrá un recuerdo negativo de su procedimiento quirúrgico, tendrá una mejor recuperación y disminución del riesgo de complicaciones asociadas a este procedimiento.

La orquidopexia es la cirugía en la cual se descienden los testículos a su sitio normal que es la bolsa escrotal. Esta cirugía puede realizarse de diferentes formas dependiente de la localización inicial de los testículos. Para aquellos testículos que se encuentren muy cerca al escroto, se puede realizar un abordaje directamente por el escroto; si se encuentran en una posición inguinal, requieren de una herida inguinal para encontrar el testículo y después una segunda herida en el escroto para fijar el testículo en el fondo de la bolsa escrotal. Si los testículos no se pueden tocar en la ingle, estos pacientes requieren de una exploración por laparoscopia de la cavidad abdominal, ya que los testículos pueden estar dentro del abdomen. Durante esta exploración una vez localizado el testículo, se realiza una cirugía laparoscópica (mínimamente invasiva) para descender el testículo a la bolsa escrotal. Esta cirugía aunque puede realizarse de varias formas, yo prefiero hacerlo en dos tiempos (dos cirugías diferentes) para disminuir la posibilidad de atrofia del testículo (en la cual el testículo deja de funcionar y se vuelve muy pequeño).

Estos procedimientos son ambulatorios, y sus complicaciones aunque infrecuentes incluyen: atrofia del testículo, y ascenso testicular, en el que el testículo vuelve a encontrarse en una posición anormal.

Este procedimiento quirúrgico se realiza con el fin de corregir el hidrocele. El hidrocele comunicante, a diferencia del que presentan los adultos, se corrige con una herida por la ingle (en los adultos se realiza directamente por el escroto o bolsa de los testículos), con el fin de cerrar la comunicación existente entre la cavidad peritoneal (donde se encuentran los intestinos) y la capa más interna que recubre a los testículos o tunica vaginalis. Este procedimiento es muy exitoso en resolver el hidrocele, con muy bajas complicaciones. Además de una recuperación muy rápida, este procedimiento es ambulatorio.

Convenios

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Victor Hugo Figueroa Urólogo Pediatra

Centro médico de especialistas Cañaveral

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