Urología Pediátrica

Con nosotros sentirás la tranquilidad de contar con toda la experiencia y la formación en urología pediátrica que necesitas en este momento.

La urología pediátrica es aquella práctica y formación de la urología que se encarga de la salud de los genitales y sistema urinario en los niños, niñas y adolescentes. Abarca el reconocimiento clínico, prevención, tratamiento y rehabilitación de enfermedades congénitas y adquiridas, así como de malformaciones y problemas funcionales, e igualmente lo relacionado con la promoción de la salud.

 

Patologías

La hidronefrosis es la dilatación de los riñones. En pediatría comúnmente se usa el término de hidronefrosis antenatal para referirse a la hidronefrosis que puede ser detectada en los fetos durante el embarazo. Afortunadamente la causa más frecuente de estas hidronefrosis son transitorias, es decir que van a desaparecer durante el seguimiento. Sin embargo es muy importante siempre consultar con urología pediátrica para estudiar la causa de esta hidronefrosis y descartar que no presenta con alteraciones que aumentan el riesgo de infecciones urinarias o presenta obstrucción de las vías urinarias que requiera una cirugía temprana para evitar el daño de ese riñón o riñones. En mi consultorio ofrezco consulta gratis a los padres embarazados que han sido diagnosticados con hidronefrosis antenatal, con el objetivo de darles una asesoría a estos futuros padres, disminuyendo la ansiedad que puede traer esta noticia. De estas valoraciones durante el embarazo depende la decisión de tener el parto en un hospital de alta complejidad o en un hospital local, dado que en algunas ocasiones (afortunadamente pocas) los bebés presentan una alteración muy compleja conocida como valvas de la uretra posterior, que puede tener unas alteraciones importantes del tracto urinario y de los pulmones, requiriendo de una atención inmediata durante el nacimiento que solo se puede ofrecer en centros de alta complejidad.
A diferencia de los adultos, las infecciones urinarias en niños se encuentran frecuentemente asociados a una alteración en las vías de la orina. Estas infecciones se pueden dividir en infecciones con fiebre (generalmente infecciones de los riñones) o infecciones bajas (de la vejiga o cistitis). El diagnóstico de infección urinaria se hace dependiendo de los síntomas que presenten, los cuales cambian mucho dependiendo de la edad de los pacientes. Los síntomas pueden variar desde debilidad y succión débil en bebés pequeños, fiebre en niños pequeños a ardor al orinar en niños más grandes. Siempre que se sospeche de infección de la orina, se debe realizar un cultivo de orina para confirmar la presencia de bacterias. Todo niño que presente más de una infección urinaria febril requiere de estudios complementarios para descartar otras alteraciones que aumentan el riesgo de repetir las infecciones urinarias como el reflujo de vesicoureteral (paso de orina de la vejiga a los riñones). La infecciones recurrentes, especialmente las asociadas a fiebre, aumentan el riesgo de desarrollar daño en estos riñones en crecimiento y generar una lesión permanente que afecta el funcionamiento de los riñones.
Es el paso anormal de la orina de la vejiga a los uréteres o riñones (contravía). Esta alteración como tal no es una enfermedad, ya que se estima que muchas personas pueden presentarlo sin tener ninguna alteración en sus riñones. Sin embargo, el reflujo es un factor de riesgo conocido para infecciones urinarias con fiebre, y estas infecciones pueden causar un daño permanente en los riñones. En la mayoría de los casos una vez diagnosticado el reflujo, este se puede manejar de una forma conservadora con una dosis baja diaria de antibiótico (profilaxis antibiótica) con el fin de prevenir nuevas infecciones urinarias, ya que en niños menores de 4 años el reflujo puede desaparecer con el crecimiento sin necesidad de realizar ninguna intervención quirúrgica. Para aquellos niños en los que a pesar de la profilaxis antibiótica continuar con infecciones urinarias, el manejo es corregir el reflujo por medio de una cirugía. Hay dos tipos de procedimientos par corregir el reflujo; la cirugía abierta (reimplante vesicoureteral y los procedimientos endoscópicos (mínimamente invasivos). La diferencia entre estos dos procedimientos radica básicamente en las ventajas de la cirugía endoscópica con una recuperación más rápida, ya que no se realizan heridas presentando virtualmente no dolor después del procedimiento. Esto permite que la cirugía endoscópica sea ambulatoria. Hay que anotar que aunque la efectividad de este procedimiento no es malo (alrededor de 85%), la cirugía abierta tiene una mayor efectividad de aproximadamente 95%.
Como su nombre lo indica, vejiga neurogénica es la alteración en las funciones de vestales como consecuencia de un daño neurológico. Las causas de esta alteración son variadas, pero en la población infantil la causa más frecuencia son los disrafismos, como el mielomeningocele. El mielomeningocele causa frecuentemente una alteración en ambas fases de la vejiga; la fase de llenamiento y de evacuación. Todos los niños con mielomeningocele requieren evaluación temprana con urología pediatrica (idealmente al nacer) con el fin de iniciar un manejo temprano de la vejiga, para disminuir complicaciones a largo plazo, especialmente el daño renal. Varios estudios han demostrado que las complicaciones a largo plazo de este grupo de pacientes está dado por complicaciones de la vejiga y riñones. El manejo de esta vejiga en la gran mayoría de niños consiste en el paso de sondas de forma intermitente, para desocupar la vejiga, y la toma de medicamentos que relajan la vejiga (anticolinérgicos). De esta forma se mantiene una adecuada función de la vejiga y se disminuye el riesgo de infecciones urinarias, progresión del daño de la vejiga y se evita el daño de los riñones por aumento de la presión en la vejiga.

Procedimientos

Este procedimiento consiste en re-posicionar el uréter, el cual es el tubo que comunica el riñón con la vejiga, en una posición anatómica normal. El reimplante se realiza por dos razones principales, la primera cuando hay una obstrucción a la llegada del uréter a la vejiga, y la segunda cuando se presenta reflujo vesicoureteral o flujo anómalo de la vejiga a los riñones. Tradicionalmente esta cirugía requiere una incisión abdominal baja, similar a la realizada con las cesáreas para poder acceder a la vejiga. Dado lo invasivo de este procedimiento, es necesario que los niños permanezcan en el hospital por un par de días, ya que hay un dolor asociado con el procedimiento y necesidad de uso de sondas por un promedio de 5 días. Esta cirugía tiene una efectividad de aproximadamente 95% y en manos expertas las complicaciones son muy bajas.
Esta cirugía se indica únicamente para corregir el reflujo vesicoureteral, y consiste en pasar un pequeño instrumento óptico llamado cistoscopio por el orificio urinario hasta la vejiga. Una vez allí se realiza la inyección de un material abultante (en mi práctica solo uso ácido hialurónico, que es el único agente aprobado por la FDA), con el fin de cerrar parcialmente la llegada del uréter a la vejiga, evitando así el paso de orina de la vejiga los riñones. Aunque su efectividad es muy buena, es inferior a las técnicas abiertas. Sin embargo, este procedimiento es ambulatorio, sin molestias mayores después del procedimiento por lo que se ha convertido en un procedimiento muy atractivo para corregir el reflujo.

Urología para Niñas

Es frecuente desconocer la importancia de un especialista formado en urología pediátrica para la atención de las patologías relacionadas con los genitales y el aparato urinario de las niñas. Con el Doctor Víctor Figueroa, las familias tienen un aliado experto para afrontar todas las situaciones que se puedan presentar.

Urología para Niños

Somos especialistas en Urología Pediátrica y contamos con toda la experiencia en los diferentes tratamientos para atender a los niños. Entendemos que ellos cambian a medida que crecen y se desarrollan, y así mismo lo hacen sus necesidades.