¿Cómo tratar el reflujo urinario en los niños?

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  • Autores:
  • Victor Figueroa
Las infecciones urinarias son un problema común en pediatría y corresponden a un 7% de la consulta infantil relacionada con fiebre. Casi la mitad de los niños con infecciones urinarias febriles presentan una causa anatómica que es susceptible de mejorar con cirugía.   El reflujo vesico-ureteral es una situación asociada de manera frecuente a las infecciones urinarias pediátricas hasta en un 25% de los casos. Consiste, como su nombre lo indica, en un flujo anormal de orina que asciende de la vejiga a los riñones, situación que facilita el paso de bacterias a estos órganos causando infecciones urinarias del parenquima renal o pielonefritis.     De acuerdo con el doctor Víctor Hugo Figueroa, urólogo pediatra del Centro Urológico de la Clínica FOSCAL, los niños con esta alteración tienen un riesgo elevado de presentar infecciones urinarias recurrentes, así como un mayor riesgo de desarrollar cicatrices renales y daño renal permanente.“En la última década el manejo inicial del reflujo urinario infantil se realiza mediante observación médica acompañado de antibióticos preventivos o profilácticos, y un adecuado control de los hábitos urinarios e intestinales. Cuando el niño no evoluciona satisfactoriamente a estas conductas y persiste la infección, la indicación médica será entonces la corrección quirúrgica del reflujo vesico-ureteral”, comenta el especialista.         En este momento la alternativa menos invasiva es la cirugía endoscópica en la que a través del paso de una pequeña cámara a la vejiga se realiza la inyección de un agente abultante para evitar el reflujo. “Este es un procedimiento ambulatorio con mínimas molestias post cirugía, lo que permite al menor retornar a sus actividades diarias casi de manera inmediata. La efectividad del procedimiento registra indicadores de éxito en más del 80% de los casos”.De otra parte está la cirugía tradicional abierta, la cual tiene una efectividad entre el 90 y el 95% en la resolución del reflujo urinario, pero tiene el inconveniente de un mayor riesgo quirúrgico, requiere hospitalización y mayores molestias para los niños posteriores a la cirugía con el uso de sondas y/o drenajes. “Además, esta cirugía requiere de una incapacidad prolongada dado que los pacientes presentan heridas quirúrgicas que necesitan mayor cuidado”.   En los dos casos las alternativas de tratamiento deben ser presentadas a la familia y en diálogo con el especialista en urología pediátrica encontrar el tratamiento que mejor se ajuste al paciente, teniendo en cuenta el buen pronóstico y las expectativas de la familia.

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Victor Hugo Figueroa Urólogo Pediatra

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